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viernes, enero 9

Año nuevo, situaciones nuevas...

El adagio popular dice: "año nuevo, vida nueva" pero cuántas veces no hemos hecho esos odiosos compromisos la víspera de año nuevo, con el único objeto de cumplir con la tradición? Cuántas veces no hemos dejado de lado esas promesas, que por alguna u otra razón, terminan acumulándose una vez más para el siguiente año? La verdad, yo lo he hecho muchas veces, y es por eso que siempre que llego a la víspera del cambio de año, me deprimo porque, por a o b razones (donde a puede ser pereza y b la falta de voluntad) me doy cuenta de que siempre termino prometiendo lo mismo porque durante el año que terminó, no tuve la fortaleza moral para cumpliro con mis cometidos...
Esta vez fue diferente, no prometí nada... quizá porque tengo los compromisos del año anterior, quizá porque quise ser honesta conmigo misma y no prometerme nada sin antes cumplir con mis objetivos planteados con anterioridad. De este modo, fue la primera vez que no me deprimí en este inicio de nuevo año...

Creo que la vida es así, si somos malos pagadores incluso con nosotros mismos, tarde o temprano te llegarán con creces el peso de tu deuda adquirida; así, antes de que eso me pase, decidí dejar saldando mis propias deudas para evitar que "el cobrador" toque a mi puerta...en fin, Feliz Año Nuevo a mí!

domingo, octubre 19

De cara a la crisis...


Con el afán de hablar de temas algo más serios (ja!) y de influencia mundial, sin querer decir que mis aventuras son menos entretenidas que el tema en cuestión (jeje); es muy sabido que hoy en día nos estamos enfrentando una debacle del mercado financiero internacional. Según varios analistas, todos y cada uno de los mercados de valores han sufrido la embestida de la crisis que tuvo su origen en la quiebra de la banca hipotecaria de los Estados Unidos.

Los efectos en la economía mundial se han hecho sentir más rápido que tarde. Una caída espeluznante en el precio del petróleo debido a que, por falta de circulante, la gente se ha visto en la necesidad de consumir menos energía lo que tuvo un efecto directo en el precio internacional del barril de crudo; inflación de precios a nivel de los alimentos, y es que, justamente con esta crisis, el valor del dinero es cada vez menor (como diría mi abuelita "no hay dinero que alcance!"). La posición del dólar frente al euro es caótica, sin embargo en los últimos meses y debido a la "gloriosa globalización" la brecha en la cotización de ambas monedas se está achicando. En Ecuador (y sin temor a equivocarme creo que también en la mayoría de países cuyos ingresos dependen del precio del petróleo) se está revisando el presupuesto del Estado. Y es que, después de la bonanza de inicios de año en este aspecto, cualquiera pudo pensar que el super ávit fiscal iba a ser bastante generoso... cómo se ha visto en estos días, esto no resultó ser cierto y el gobierno se ha visto en la necesidad de corregir el error.

Muchos dicen que esta situación nos debe llevar a replantearnos la manera en la que el mundo está organizado. El neoliberalismo está en crisis y, sin el afán de reivindicar al socialismo, es importante que se genere un modelo de desarrollo alternativo. Mucha ha sido la fe que se ha puesto en la "mano invisible" que regula el mercado, el afán por liberalizar la economía evitando intervenciones de cualquier tipo ha sobrepasado los límites del sentido común. Pero... ¿de quién es la culpa? ¿Será acaso del mismo sistema? o ¿de aquellos a quienes se les pasaban por alto todos sus excesos por considerarlos "los intocables del mercado"?

Los efectos producidos por esta crisis nos plantean el reto de reconstruir un nuevo concepto de desarrollo, de reivindicar al ser humano y su trabajo como centro y fin de la economía por sobre el capital. Generar excedentes económicos no es algo que se debe "satanizar", sin embargo lo cuestionable es, precisamente, generar condiciones de desigualdad y miseria para el ser humano en base al sentido estricto de la "eficiencia económica". Es hora de que la gente pueda desarrollarse de manera equilibrada y sostenida incluso con el medio ambiente, no es racional que se destruya la naturaleza solo por conseguir utilidades económicas de corto plazo.

En Ecuador se está gestando un hecho histórico de reivindicación social, la nueva constitución aprobada pone al ser humano y a su desarrollo integral en el centro de la economía, el buen vivir es el efecto y la causa del bienestar, mas no la utilidad económica. Espero que todas las iniciativas que se están generando a nivel del Estado por instrumentalizar la nueva carta política, sean formuladas de buena fe y tengan los objetivos claros en este sentido.

miércoles, julio 30

El buen Vivir, como causa y efecto del desarrollo

El concepto del Buen Vivir (o Sumak Kawsay en quichua) como base y sustento del nuevo modelo de desarrollo del Ecuador enunciado en la constitución, ha causado mucho revuelo en todas las esferas políticas y económicas. Unos dicen que este no es más que un modelo sustentado en el comunismo y que está disfrazado de un hiperpresidencialismo sin precedentes históricos, el que busca la estatización desmedida de toda propiedad y el control absoluto de todos y cada uno de los negocios estratégicos e inversiones estatales (manejo de aeropuertos, inversiones petroleras, hidroeléctricas, etc, etc, etc.). Y claro, por esta visión, la derecha busca a toda costa infundar el miedo en la sociedad utilizando la estrategia (sucia) de decir que esta constitución fue hecha como copia fiel de la venezolana.

Sin embargo, no hay nada más erróneo que esto. Este concepto busca implantar una visión en donde el concepto de desarrollo solo será posible en la medida en que se aprovechen de manera sustentable (en términos ambientales, sociales, empresariales, económicos y políticos) todos los recursos ¿en base a qué?, al aprovechamiento del principal factor de producción y desarrollo (y el objeto del mismo), el ser humano. Este buen vivir, es un concepto ancestral que nace desde la cosmovisión indígena que busca como fin último la convivencia armónica entre lo natural, lo individual y lo grupal y antepone el interés general (o bien común) al individual.

Para muchos opositores del concepto, esto no es nada más que lírica que no aporta en nada al desarrollo del país, pero es ahí cuando discrepo. Si nosotros nos ubicamos como seres sociales, debemos aprender a vivir en comunidad; es decir, una relación con los demás individuos en donde no se afecten las libertades de cada quien. Pienso que el principal problema del modelo de desarrollo actual es que busca homogeneizar todas estas relaciones, sin respetar las diversidades culturales, étnicas, políticas y económicas de cada individuo. ¿Por qué creer que lo que yo necesito, es lo que el otro necesita?. Si bien el concepto de desarrollo es universal, creo que se debería aplicarlo de manera individual y mediante consensos para que la armonía de las relaciones no se vea afectada.

El buen vivir como concepto de desarrollo implica que el Estado estará en la obligación de cumplir y hacer cumplir el goce efectivo de derechos y libertades de cada persona respetando su origen. Ciertamente no es una tarea fácil y, para que sea efectiva, el costo del cambio en la estructura económica será bastante alto, pero creo que vale la pena, o no?

lunes, junio 16

Nada es puro en la naturaleza...


En una reunión de trabajo, de esas que se pueden resumir en una sola palabra (laaargas), un compañero de trabajo y yo estuvimos determinando la cadena de un proceso final específico. El me decía que es preferible dedicarse a vincular actividades a procesos que quedarnos en un activismo puro, y claro, yo concordé totalmente con él. Sin embargo, él dijo una frase bastante interesante que me pareció que valía la pena comentar... él me había dicho que "nada es puro en la naturaleza" y que, de todas maneras habrán actividades que no se podrán vincular a un proceso macro y que, en definitiva, no podremos salir del operativismo tan cansón que caracteriza a un trabajo como el que yo tengo.
Analizar esta frase, me llevó a la conclusión de que en la vida, como en la naturaleza, nada es completamente puro... Es decir, creo que la naturaleza del hombre tiende (o debería tender) hacia el eclecticismo. Pienso que, adoptando lo mejor de cada teoría, de cada contexto, de cada situación, de cada perspectiva, nos ahorraríamos muchos dolores de cabeza y podríamos evitar los problemas que la intransigencia y extremismo de pensamiento provocan (léase sexismo, racismo, fanatismo religioso, etc.). No hay nada más erróneo que creer que la verdad se encuentra en una sola manera de pensamiento y que las conclusiones de la misma, podrían ser aplicables a todos los sujetos de la sociedad; sin que esto quiera decir que seamos algo así como "ni chicha ni limonada"... Es necesario saber hacer y saber llegar a consensos que permitan representar los intereses de todos; y si esto no es posible, al menos de la mayoría.

lunes, junio 2

Cambios...

Últimamente he estado algo callada... las razones, las de siempre: trabajo, la búsqueda de otro trabajo (jaja), trabajo, pereza, alguna que otra preocupación y, bueno, trabajo. No ha habido mucho que contar tampoco, pero hace algún tiempo que he querido escribir y las palabras simplemente no salen de mi cabeza. He estado muy enfrascada en otros temas que me han hecho posponer un sinfin de cosas... sin embargo, una vez terminada la tormenta mental y ocupacional (:P) puedo volver a tener un poco más de tiempo, el que ocuparé en agilitar el tema de mi maestría la cual ,por cierto, será un dolor de cabeza pero definitivamente será lo que de verdad quiero.
Cambios se vienen! y ya era hora... parece ser que el estado de adormecimiento se ha ido de a poco y se siente bastante bien. Ahora hay que poner fuerzas y ganas a los nuevos proyectos, a las nuevas relaciones, a los nuevos estados de ánimo (no, no soy ninguna emo solo un poco bipolar :P) y sobre todo, a las nuevas perspectivas. Se han acabado las vacaciones mentales, señoras y señores! es hora de ponernos en marcha y acelerar a fondo!!!
No obstante, se debe saber que...
"Evitar, resistir, tu hechizo de suave adicción,
como si fuera fácil, dominar mi sentir...
y saber, que te vas,
y saber que la abstiniencia me puede
todo se vuelve oscuro y solo puedo decir...
Más, dame un poco más,
quiero intoxicarme en vos...
Dame tu droga"

lunes, abril 14

Filosofía de carretera...



Hablando con un amigo mío salió un tema bastante interesante. Y es que él, desde su perspectiva profesional (la abogacía), me decía a mi que el bien que prima por sobre el bien individual es el colectivo.

Sin embargo, esto en mi provocó una especie de rechazo y no por ser o tener indicios individuales más arraigados que los colectivos, sino porque creo yo que sin el bien individual, no habría bien colectivo y viceversa. Pienso que ninguno puede ser más importante que el otro y ninguno es exclusivo.

Hoy venía para mi trabajo y, debido a la emergencia vial de Quito provocada por este suceso , el caos vehicular hizo que me demorara una hora más de lo acostumbrado. Mientras iba en el auto con mi papá, veía como cada conductor quería salir del embotellamiento invadiendo cuanta vía disponible había sin importar si era o no destinada para la circulación, utilizando el claxon a diestra y siniestra como si, por arte de magia, el tráfico desparecería al hacerlo sonar. Toda esta situación me hizo recordar aquél tema del bien común y el bien individual y me vuelvo a preguntar: ¿Cuál es más importante? ¿Será acaso que mis intereses son más importantes que los del resto de la gente? o bien, ¿los de la otra gente más importantes que los míos? ¿cómo se llega a un equilibrio, si es que existe?