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viernes, enero 9

Año nuevo, situaciones nuevas...

El adagio popular dice: "año nuevo, vida nueva" pero cuántas veces no hemos hecho esos odiosos compromisos la víspera de año nuevo, con el único objeto de cumplir con la tradición? Cuántas veces no hemos dejado de lado esas promesas, que por alguna u otra razón, terminan acumulándose una vez más para el siguiente año? La verdad, yo lo he hecho muchas veces, y es por eso que siempre que llego a la víspera del cambio de año, me deprimo porque, por a o b razones (donde a puede ser pereza y b la falta de voluntad) me doy cuenta de que siempre termino prometiendo lo mismo porque durante el año que terminó, no tuve la fortaleza moral para cumpliro con mis cometidos...
Esta vez fue diferente, no prometí nada... quizá porque tengo los compromisos del año anterior, quizá porque quise ser honesta conmigo misma y no prometerme nada sin antes cumplir con mis objetivos planteados con anterioridad. De este modo, fue la primera vez que no me deprimí en este inicio de nuevo año...

Creo que la vida es así, si somos malos pagadores incluso con nosotros mismos, tarde o temprano te llegarán con creces el peso de tu deuda adquirida; así, antes de que eso me pase, decidí dejar saldando mis propias deudas para evitar que "el cobrador" toque a mi puerta...en fin, Feliz Año Nuevo a mí!

jueves, junio 19

ÉSTE ES UN AMOR

Éste es un amor que tuvo su origen y en un principio no era sino un poco de miedo y una ternura que no quería nacer y hacerse fruto.

Un amor bien nacido de ese mar de sus ojos, un amor que tiene a su voz como ángel y bandera, un amor que huele a aire y a nardos y a cuerpo húmedo,un amor que no tiene remedio, ni salvación, ni vida, ni muerte, ni siquiera una pequeña agonía.
Éste es un amor rodeado de jardines y de luces y de la nieve de una montaña de febrero y del ansia que uno respira bajo el crepúsculo de San Ángel y de todo lo que no se sabe, porque nunca se sabe por qué llega el amor y luego las manos--esas terribles manos delgadas como el pensamiento— se entrelazan y un suave sudor de –otra vez—miedo, brilla como las perlas abandonadas y sigue brillando aun cuando el beso, los besos, los miles y millones de besos se parecen al fuego y se aparecen a la derrota y al triunfo y a todo lo que parece poesía— y es poesía.
Esta es la historia de un amor con oscuros y tiernos orígenes: vino como unas alas de paloma y la paloma no tenía ojos y nosotros nos veíamos a lo largo de los ríos y a lo ancho de los países y las distancias eran como inmensos océanosy tan breves como una sonrisa sin luz y sin embargo ella me tendía la mano y yo tocaba supiel llena de gracia y me sumergía en sus ojos en llamas y me moría a su lado y respiraba como un árbol despedazado y entonces me olvidaba de mi nombre y del maldito nombre de las cosas y de las flores y quería gritar y gritarle al oído que la amaba y que yo ya no tenía corazón para amarla sino tan sólo una inquietud del tamaño del cielo y tan pequeña como la tierra que cabe en la palma de la mano.
Y yo veía que todo estaba en sus ojos – otra vez ese mar--,ese mal, esa peligrosa bondad, ese crimen, ese profundo espíritu que todo lo sabe y que ya ha adivinado que estoy con el amor hasta los hombros, hasta el alma y hasta los mustios labios.
Ya lo saben sus ojos y ya lo sabe el espléndido metal de sus muslos, ya lo saben las fotografías y las calles y ya lo saben las palabras – y las palabras y las calles y las fotografías ya saben que lo saben y que ella y yo lo sabemos y que hemos de morirnos toda la vida para no rompernos el alma y no llorar de amor.

(Efraín Huerta)